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La presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva, aseguró hoy, tras conocer los datos del desempleo de enero, que «el Estado y la Xunta de Galicia, que tienen todas las competencias en materia de empleo, deben tomar medidas inmediatas». Silva subrayó que «si las cosas en España van mal, los datos de Galicia y de la provincia de Pontevedra aun son peores porque el desempleo creció en enero por encima del promedio nacional, casi el doble».

«Esto demuestra, dijo la presidenta, que no tenían ningún sentido las declaraciones triunfalistas del gobierno de final de año ya que los empleos creados por la campaña navideña, temporales y precarios, ahora se pierden».

Silva señaló también que un mes más el desempleo en nuestro país tiene rostro femenino ya que el 57,6 por ciento de los más de 3,4 millones de desempleados son mujeres. «El desempleo es femenino, la pobreza es femenina, la descalificación es femenina, el ataque siempre es las mujeres… Por eso quiero hacer un llamamiento a que reflexionemos, porque las mujeres además tenemos una brecha salarial que en muchos casos supera el 20%. Por eso sorprende tanto escuchar al máximo representante del gobierno decir que no hablemos de esas cosas y que no nos metamos en esas cosas».

Igualmente, la presidenta provincial puso el acento en los contratos que se está haciendo, «precarios, temporales, indignos que están construyendo una sociedad de trabajadores y trabajadoras pobres» y recordó que de los más de 1,7 millones de contratos hechos en enero «apenas el 9,88% fueron la jornada completa».

Para la presidenta de la Diputación ese alto nivel de contratación temporal supone «una pérdida de calidad en el empleo que en nuestro país empieza a ser dramática y algo tiene que empezar a tomar medidas».

Silva recordó que «tenemos al lado un país, Portugal, que siempre tuvo salarios más bajos y contratos más precarios y los datos nuevos que se están dando muestran que están invirtiendo la situación y nosotros al contrario». «Por lo tanto –siguió Silva- un empleo precario, indigno y un empleo que está construyendo una sociedad de trabajadores pobres», finalizó.