Imagen de Joaquín Sabina
30 noviembre, 2025
El telón de los grandes escenarios comienza a caer para una de las plumas más agudas y poéticas de la música en español. Joaquín Sabina, el flaco de Úbeda y cronista esencial de Madrid, está cerrando su legendaria carrera con la gira «Hola y Adiós», un tour que, como él mismo ha afirmado, marca el momento justo para decir adiós.
El cantautor, de 76 años, ha emprendido este viaje emocional a lo largo de España y América, culminando de forma simbólica en la ciudad que más ha cantado: Madrid. La capital es el escenario elegido para ofrecer este domingo el último concierto de su gira ‘Hola y adiós’.
Lejos del dramatismo que a veces acompaña a las grandes despedidas, Sabina ha expresado su decisión con una notable serenidad. En sus recientes declaraciones, el artista ha manifestado que se retira «en el momento justo» y que no tiene «espinas clavadas», sintiendo que la vida le ha dado más de lo que jamás se atrevió a soñar.
«Me retiro en el momento justo después de estas dos giras tan disfrutonas y tan disfrutables. No tengo espinas clavadas y pienso que me retiro en el momento justo.»
Esta última etapa en los escenarios, que ha incluido el lanzamiento del tema inédito «Un Último Vals» y el emotivo documental Sintiéndolo Mucho, funciona como una celebración de vida y obra. Cada concierto es un repaso a más de cinco décadas de canciones que son ya himnos generacionales: «19 días y 500 noches», «Y sin embargo», «Pongamos que hablo de Madrid»… Un repertorio que le sobrevivirá.
El final de la gira «Hola y Adiós» se concentra en Madrid, ciudad donde su carrera tomó forma y donde el público le profesa una devoción especial. Actuar en el Movistar Arena de Madrid es para Sabina terminar «donde empezó todo», en casa, ante los ojos que le han visto crecer desde los bares más angostos hasta los grandes pabellones.
Aunque el adiós es para los escenarios, Sabina ya ha anunciado sus planes de futuro, igualmente ligados a la creación: quiere enfocarse en escribir su libro de sonetos, grabar un nuevo disco y dedicarse a pintar y escribir desde la tranquilidad de su hogar.
Con el alma en paz, Joaquín Sabina se despide del ruido del camerino para abrazar la calma del creador. Nos deja una inmensa discografía, una leyenda imborrable y el consuelo de que, aunque el concierto termine, sus canciones seguirán abriendo la Puerta de Alcalá en la noche de Madrid.
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