La Fundación Amigos de Galicia “pone el foco” en las personas mayores que viven solas

Compartir

En la Fundación Amigos de Galicia son conscientes de que muchas personas que viven en soledad son reacias a pedir ayuda, e insisten en que la sociedad civil, las entidades y la administración deben poner el foco en ayudarlas y atenderlas para que puedan pasar su vejez con dignidad

 

En Galicia, según datos del IGE, más de 126.600 personas mayores de 65 años viven solas, muchas de ellas por decisión propia, pero otras muchas en situación de soledad no deseada por no contar con familiares ni puntos de referencia a los que dirigirse.

 

Esto ocasiona que estas personas se encuentren en situación de vulnerabilidad, y aislamiento social. Una situación que se ha visto agravada a consecuencia de la crisis del COVID-19, siendo las personas mayores las más afectadas no solo por el riesgo de contraer la enfermedad, sino por factores como el aislamiento
social, el cambio de rutinas, o la exposición a los medios de comunicación con noticias trágicas que afectan a su salud psicológica ocasionándoles estrés, ansiedad o depresión.

 

También han aumentado los casos de personas mayores que ven descuidada su salud por el aumento de las consultas telefónicas a las que les es difícil acceder, la solicitud de citas médicas por internet que no pueden pedir por no ser capaces de manejarse con las nuevas tecnologías e incluso la interrupción de sus tratamientos médicos o la renuncia a tomar los fármacos prescritos por no tener medios para poder ir a por ellos a las
farmacias.

 

Un fiel reflejo de esta situación de vulnerabilidad es que cada vez salen a la luz más casos de personas que aparecen muertas en la soledad de sus hogares, días o semanas después del fallecimiento, incluso devoradas por sus animales ante la falta de alimento.

 

Durante el pasado año 2020, en Galicia, al menos 35 personas fueron encontradas muertas en sus domicilios, en la mayoría de los casos por las fuerzas de seguridad o los bomberos alertados por vecinos que llevan tiempo sin ver a estas personas o por los malos olores que se desprendían de las viviendas.