Menos lobos, Sr. Sánchez.

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José Rodríguez, periodista

José Rodríguez, periodista

Cada cual cuenta el cuento de Caperucita como le parece porque, por algo, es un género literario producto de la pura imaginación y el autor tiene plena libertad para elegir argumento y poner protagonista. “Menos lobos, abuelita” o “menos lobos, tío Pinto “son otras dos variantes para articular el cuento de Caperucita, con el que, al fin y al cabo, lo que se pretende es poner de relieve una moraleja. Eso sí, el que no falta es el lobo, protagonista de ésta y otras muchas fábulas, donde se requiera un   punto de ferocidad.

Los cuentos son, por ello, para leerlos y aplicárselos a sí mismo, o a otros, según convenga, para despertar sueños de grandezas inverosímiles orquestadas con mendaz fanfarria, lo que ocurre, con frecuencia, en el ejercicio de la política. Valga como ejemplo la actitud de nuestro presidente Sánchez que en estos días anda demasiado afanado, en la tarea de subirse al estrado, para proclamar victoria y mérito en su quehacer gubernativo, ante los datos favorables de la lucha pandémica y la situación del paro. Pues, menos lobos, tío Pinto, yo diría, porque los muertos que, en vuestra imaginación, matasteis están, al parecer, bien vivos. Ya decía en sus universales versos el Poeta Horacio que de “vanos es el vestirse con plumas ajenas “. Porque, vamos a ver. En el asunto de la pandemia el éxito es mayormente de las comunidades autónomas, al menos las que sufrieron evidentes palos en las ruedas, como sucedió con Galicia, donde el gobierno central prestó una colaboración lenta y a regañadientes, confundiendo votos con vetos y evidenciando que las mayorías absolutas de la oposición duelen demasiado.

Todo sabemos de su torpe y lenta reacción en los inicios de la pandemia, sus muertos mal contados, sus contradicciones y zozobras, mientras en los gobiernos de las comunidades, los equipos sanitarios trabajaban con premura y sin descanso, con escasos medios, muchas veces y con iniciativas mal secundadas por el poder central. ¿De quién es el mérito, Sr. Sánchez? Hay que descontar un lobo. Vayamos a la recuperación económica. El descenso en el paro se debe a las empresas, las cuales, a pesar de las que perecieron en la batalla de las restricciones laborales, las que sobrevivieron al cataclismo, lo hicieron con sacrificios considerables. Y aún hay que esperar a que concluya la temporada de turismo y se acaben los soportes de los ERTE. Otro lobo menos. ¿Y la debacle de las tarifas eléctricas? Otro lobo por matar.  Según la versión que cuenta tres, dos escondidos en el armario y uno protagonista que muere en el empeño, no quedan más. Sería de aconsejar al Sr. Sánchez un poco de prudencia, menos propaganda y apropiación de méritos. Le aplicamos el cuento: Menos lobos, Sr. Sánchez.